Fue durante el verano de 2020 cuando se documentó la primera interacción de una orca Gladis con un barco en el estrecho de Gibraltar. Desde entonces, la tensión acompaña la presencia de las orcas ibéricas, una pequeña subpoblación catalogada como vulnerable por el Ministerio de Medio Ambiente en 2011 y en peligro crítico por la Lista Roja de la UICN en 2019.