El 26 de diciembre de 1985, Dian Fossey, de 53 años, era encontrada muerta en su cabaña de las montañas de Virunga, en Ruanda, donde llevaba viviendo casi dos décadas. Una de las primatólogas más célebres del mundo, responsable de los estudios más ambiciosos sobre los gorilas en su hábitat natural, era asesinada a machetazos. ¿Quién fue capaz de “abrir la cabeza de Fossey como un melón”? ¿Un ladrón, un colega envidioso, un cazador furtivo o un supuesto genocida?