Nuestra conducta dimana de nuestro sistema de creencias, estableciendo un orden que llamamos coherencia. Pero, ¿qué pasa cuando se produce una disonancia entre lo que hacemos y lo que pensamos? Se produce entonces una disonancia cognitiva que deriva en un estado aversivo que el individuo buscará resolver a toda costa cayendo, a menudo, en el autoengaño más o menos nocivo