Aquel verano fue el de los paseos en bicicleta, los baños eternos en el mar y las noches al fresco. Durante aquel verano aprendiste a lanzarte de cabeza, a dar una calada y a abrir los ojos mientras besabas. Fue el verano de la odisea en el bosque, de la travesía en el río y de la expedición a la montaña. Porque en aquel verano todo era nuevo, todo era inesperado y todo era una aventura