Ingmar Bergman puso en el mapa la isla de Farö a principios de los años 60. Primero fueron los suecos los que se quedaron prendados de esta isla al noreste de Gotland y, con el tiempo, comenzaron a llegar turistas internacionales ávidos de conocer los paisajes yermos y amenazantes que aparecieron en películas como Persona (1966) o La vergüenza (1968).