¿Usar a gatos como agentes para espiar al enemigo? Suena a broma, pero, por desgracia, no lo es. Un buen día, a principios de los años 60, un grupo de agentes de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos decidió hacer un flaco favor al apellido de su agencia creando un cuerpo de gatos para espiar a los soviéticos. ¿Qué podría salir mal? Pues todo, todo salió mal