Hoy dirían que la historia del Greco es un ejemplo de resiliencia, pero seguro que él hubiese preferido el término estoicismo, mucho más clásico y asociado a la cultura que él admiró desde sus orígenes en Creta. Porque Doménikos Theotokópoulos, conocido en España como el Griego o el Greco, siempre quiso convertirse en un artista total, un intelectual al modo renacentista que concebía la pintura como la expresión de una idea, como una de las más puras manifestaciones del espíritu.