Siguiendo las huellas de un puñado de anacoretas medievales que ansiaban soledad para encontrar respuestas a las grandes preguntas y a los que incluso el sonido de un arroyo podía despistar en sus profundas reflexiones, nos acercamos a la provincia de León en busca de respuestas silenciosas que retumban en las paredes de cuevas perdidas en las montañas bercianas