Apoyados en las paredes de las barracas y las alquerías, mientras charlan sobre lo divino y lo humano, los llauros, aquellos hombres y mujeres de la huerta valenciana, dan buena cuenta del esmorzaret
Apoyados en las paredes de las barracas y las alquerías, mientras charlan sobre lo divino y lo humano, los llauros, aquellos hombres y mujeres de la huerta valenciana, dan buena cuenta del esmorzaret