Repensar la historia es peligroso, pero apasionante y, en ocasiones, imprescindible. Porque la historia siempre la escriben los que ganan y, por lo tanto, siempre nos faltarán las historias de los vencidos. La historia del arte es un relato que contiene algunas verdades con mayúsculas, bastantes opiniones e intereses y muchos episodios vacíos.