«Encuentra un motivo que te arrebate el alma y los sentidos, y explótalo sin rubor». Esta podría ser la base de cualquier actividad artística. ¿El riesgo? Caer en la reiteración. ¿El premio? Encontrar un estilo propio, único. El premio es, por tanto, demasiado grande para no asumir el riesgo. Elena Bissinger afrontó el riesgo y encontró su recompensa.