Si la Ofelia de Millais descansa eternamente sobre el agua, la Ofelia de Marcos Cortés Vega tan solo se toma un descanso. El artista toma un primer plano de la modelo con la boca abierta pero con los ojos cerrados al contrario de lo que sucede con el personaje shakesperiano. Se trata de un guiño irónico al que tal vez sea el cuadro más célebre del Prerrafaelismo: la Ofelia en la piscina de Marcos Cortés se hace la muerta disfrutando de ese instante de plenitud sobre el agua.