¿Eres capaz de quedarte quieto en una habitación sin hacer nada durante un cuarto de hora? Parece fácil, pero no lo es tanto. La aplicación de los fundamentos del trabajo al resto de los órdenes de la vida ha provocado que busquemos productividad en nuestras relaciones sentimentales, en el modo en el que criamos a nuestros hijos o en nuestro ocio. Cuanto antes reaprendamos a no hacer nada, antes volveremos a disfrutar de nuestro ocio, antes volveremos a tomarnos el trabajo de vivir.