En 2004, fue declarada la obra de arte más importante del siglo XX por delante de Las Señoritas de Avignon y el Guernika de Picasso o el díptico Marilyn de Warhol. 500 críticos, historiadores del arte y artistas entregaron a la Fuente de Duchamp este título honorífico. Si una encuesta similar se hace entre los anónimos visitantes de museos jamás un urinario hubiese sido reconocido como la obra de arte más representativas del siglo XX.