Si hiciéramos una lista de los cuadros más representativos del siglo XX sería impensable dejar fuera a Las señoritas de Avignon. El cuadro ejecutado por Picasso en 1907 no comenzó a circular hasta varios años después: se mantuvo custodiado por el propio pintor que, sin duda, no quería desprenderse de una de las obras más reflexionadas de su carrera.