Es evidente que el ser humano está desarrollado una obsesión por la fotografía con consecuencias psicológicas y neurológicas aún por determinar. Pero si has leído el artículo, al menos es posible que la próxima vez que estés en un museo (o ante una cascada) te plantees esta doble disyuntiva: ¿recordar o almacenar? ¿Memoria o datos?