Los aficionados a la arquitectura sufren síndrome agudo de Stendhal paseando por los barrios más céntricos de Tokio… y un poco de tortícolis de tanto mirar hacia arriba. Y es que la capital de Japón tiene de todo, también una de las colecciones de rascacielos más impresionantes del mundo en la que podemos seguir la evolución de esta clase de edificios a lo largo de las últimas décadas.