Crítica: Joaquín Pardo – Artelista Magazine

Hay pocas cosas que se puedan comparar a la caricia de las olas en un paseo a la orilla del mar. La frescura del agua que roza los pies reconforta el ánimo casi instantáneamente, deshaciendo nudos de angustias y abriendo horizontes de alivio. A los pocos minutos ya ni siquiera recuerdas qué era eso tan trascendente que, como carcoma, había agujereado tu jovial rutina.

Crítica: Àngels Estella Pont – Artelista Magazine

Tal vez sea la acuarela la técnica pictórica que más se acerca a los sueños. Porque no soñamos con líneas firmes ni formas robustas, sino con difuminados, atmósferas y presagios. Los sueños son intuiciones, como las acuarelas, en las que las que las manchas de color son luminarias del sentido. Así es la pintura de Àngels Estella Pont, una luz sutil y frágil, pero suficiente para encontrar el camino de los sueños.

Crítica: Alfonso Sánchez Pérez – Artelista Magazine

Decenas de aviones que surcan un cielo negro como el mal sobrevolando una agitada ciudad repleta de mensajes atronadores: “No fucking sense”. El sinsentido de las guerras es el impulsor de No Sense, una de las últimas obras de Alfonso Sánchez.

La Crítica: Marianela Gallardo – Artelista Magazine

El hombre de Marianela Gallardo es un superhombre pero no tiene nada de nietzscheano. Es un hombre poderoso, rotundo, determinado pero que vive para ella, la mujer, a la que envuelve en un abrazo místico, inapelable. Pero no es un abrazo protector, no es un abrazo condescendiente. El hombre de Marianela Gallardo no abraza a la mujer para reafirmar su virilidad, sino que anhela una fusión espiritual. Es el nuevo hombre que abraza a las mujeres.

La Crítica: Jacques Villares – Artelista Magazine

El acuarelista urbano siempre se ha de enfrentar a un dilema: ¿represento el motivo que todo el mundo espera de una ciudad o busco nuevos puntos de vista? Jacques Villares no se conforma con el edificio Carrión y su cartel de Schweppes y se atreve también con otro Madrid, más a pie de calle… o de carretera.

La Crítica: Marcos Cortés Vega – Artelista Magazine

Si la Ofelia de Millais descansa eternamente sobre el agua, la Ofelia de Marcos Cortés Vega tan solo se toma un descanso. El artista toma un primer plano de la modelo con la boca abierta pero con los ojos cerrados al contrario de lo que sucede con el personaje shakesperiano. Se trata de un guiño irónico al que tal vez sea el cuadro más célebre del Prerrafaelismo: la Ofelia en la piscina de Marcos Cortés se hace la muerta disfrutando de ese instante de plenitud sobre el agua.

La Crítica: Bet Calderer – Artelista Magazine

Un rostro, una mirada. ¿Por qué nos miramos a los ojos? La mirada es una puerta que se abre hacia el alma, es el indicio de lo que hay más allá, de lo oculto. Las palabras, a menudo, se dirigen hacia un lugar, y los ojos a otro. Porque las palabras se prestan al engaño, pero a las miradas no les gusta la farsa. En la pintura de Bet Calderer las miradas dicen «sí», dicen «no»; revelan muerte y vida; hablan sobre la poesía y la verdad.

La Crítica: Jordi Torrent Colomer – Artelista Magazine

Desde que el ser humano fue consciente de sí mismo siempre ha tenido el anhelo de atrapar la vida en imágenes. Ese anhelo se transformó en obsesión en la segunda mitad del s. XIX, cuando una serie de pintores reaccionaron contra el academicismo para «impresionar» la vida. Aquel estilo ha sabido conectar con el gran público como ningún otro en la historia reciente del arte

La Crítica: Saúl Gil Corona – Artelista Magazine

«El arte no requiere de entendimiento, sino de espíritu, de alma; el arte se debe interpretar emocionalmente, no intelectualmente, porque el momento de empatía emocional surge en la oscuridad intelectual». Son palabras de Tarkovski, que insistía: «la gente que no tiene cultura está mucho más dispuesta a interpretar espiritualmente el arte, porque carece de pretensiones, porque alguien que es culto está lleno de pretensiones».

La Crítica: José María Ordeig Corsini – Artelista Magazine

Cuando en 1874 se realizó la primera exposición impresionista, nadie imaginó la trascendencia de lo que aquellos pioneros estaban fraguando. Monet, Pissarro, Sisley y compañía habían dado forma a un estilo que 150 años más tarde sigue siendo el preferido del gran público. El impresionismo ha calado tanto entre el público por su mezcla de colorismo, sensualidad, hedonismo y culto al instante, al «aquí y ahora».