Obras que cambiaron la historia del arte: el urinario de Marcel Duchamp – Artelista Magazine

En 2004, fue declarada la obra de arte más importante del siglo XX por delante de Las Señoritas de Avignon y el Guernika de Picasso o el díptico Marilyn de Warhol. 500 críticos, historiadores del arte y artistas entregaron a la Fuente de Duchamp este título honorífico. Si una encuesta similar se hace entre los anónimos visitantes de museos jamás un urinario hubiese sido reconocido como la obra de arte más representativas del siglo XX.

La «Capilla Sixtina» de Tintoretto en Venecia – Artelista Magazine

“Es bueno, pero no es Tiziano”. Durante muchos años, el joven Tintoretto (1518-1594) tuvo que lidiar con la alargada sombra del maestro. Tiziano era el tótem de la pintura veneciana durante la primera mitad del siglo XVI y no iba a ser fácil prosperar. Y más cuando el maestro le echó de su taller por culpa, dicen, de su mal genio. Pero Tintoretto también heredó de Miguel Ángel, su otro gran referente, su implacable determinación.

La Crítica: Marcos Cortés Vega – Artelista Magazine

Si la Ofelia de Millais descansa eternamente sobre el agua, la Ofelia de Marcos Cortés Vega tan solo se toma un descanso. El artista toma un primer plano de la modelo con la boca abierta pero con los ojos cerrados al contrario de lo que sucede con el personaje shakesperiano. Se trata de un guiño irónico al que tal vez sea el cuadro más célebre del Prerrafaelismo: la Ofelia en la piscina de Marcos Cortés se hace la muerta disfrutando de ese instante de plenitud sobre el agua.

La Crítica: Bet Calderer – Artelista Magazine

Un rostro, una mirada. ¿Por qué nos miramos a los ojos? La mirada es una puerta que se abre hacia el alma, es el indicio de lo que hay más allá, de lo oculto. Las palabras, a menudo, se dirigen hacia un lugar, y los ojos a otro. Porque las palabras se prestan al engaño, pero a las miradas no les gusta la farsa. En la pintura de Bet Calderer las miradas dicen «sí», dicen «no»; revelan muerte y vida; hablan sobre la poesía y la verdad.

La Crítica: Jordi Torrent Colomer – Artelista Magazine

Desde que el ser humano fue consciente de sí mismo siempre ha tenido el anhelo de atrapar la vida en imágenes. Ese anhelo se transformó en obsesión en la segunda mitad del s. XIX, cuando una serie de pintores reaccionaron contra el academicismo para «impresionar» la vida. Aquel estilo ha sabido conectar con el gran público como ningún otro en la historia reciente del arte

La Crítica: Saúl Gil Corona – Artelista Magazine

«El arte no requiere de entendimiento, sino de espíritu, de alma; el arte se debe interpretar emocionalmente, no intelectualmente, porque el momento de empatía emocional surge en la oscuridad intelectual». Son palabras de Tarkovski, que insistía: «la gente que no tiene cultura está mucho más dispuesta a interpretar espiritualmente el arte, porque carece de pretensiones, porque alguien que es culto está lleno de pretensiones».

La Crítica: José María Ordeig Corsini – Artelista Magazine

Cuando en 1874 se realizó la primera exposición impresionista, nadie imaginó la trascendencia de lo que aquellos pioneros estaban fraguando. Monet, Pissarro, Sisley y compañía habían dado forma a un estilo que 150 años más tarde sigue siendo el preferido del gran público. El impresionismo ha calado tanto entre el público por su mezcla de colorismo, sensualidad, hedonismo y culto al instante, al «aquí y ahora».

La Crítica: Joan Lalucat – Artelista Magazine

«I make images that intellect will never make». Joan Lalucat no se anda por las ramas, con esta frase de Francis Bacon inicia un libro en el que recopila su proyecto final del Grado Superior de Ilustración. La influencia del pintor británico es capital en la obra del joven artista catalán. La descomposición de los cuerpos, la sangre, el gusto por el retrato en espacios vacíos y abstractos, la provocación y la investigación del alma humana (o de la psicología, como le gusta decir al artista)

La Crítica: Elena Bissinger – Artelista Magazine

«Encuentra un motivo que te arrebate el alma y los sentidos, y explótalo sin rubor». Esta podría ser la base de cualquier actividad artística. ¿El riesgo? Caer en la reiteración. ¿El premio? Encontrar un estilo propio, único. El premio es, por tanto, demasiado grande para no asumir el riesgo. Elena Bissinger afrontó el riesgo y encontró su recompensa.

La Crítica: Carlo Salomoni – Artelista Magazine

«Cada niño es un artista, el problema es cómo seguir siendo artista al crecer». Son palabras del adulto Picasso al que le llevó toda una vida «pintar como un niño». El niño Salomoni escuchaba los cuentos de hadas de su padre mientras pintaba. Muchos años más tarde, el adulto Salomoni decidió que la medicina era cosa de mayores y se entregó a su pasión de niño: la pintura.